Es posible reconocer una estructura de sentimientos en la obra de autores que han pensado a Venezuela

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El sociólogo Miguel Ángel Contreras disertó sobre Ontología política y representación: sobre las formas de pensar a Venezuela 

 

Prensa MPPC (14/05/2018) Es importante reconocer la existencia de una “estructura de sentimientos” en la producción cultural en Venezuela y reconocerla en la obra de algunos autores relevantes que se dedicaron a pensar al país en el siglo XX con proyecciones vigentes hacia el presente.

 

Así lo plantea Miguel Ángel Contreras para introducir el seminario Ontología política y representación: sobre las formas de pensar a Venezuela, que se desarrolla en dos sesiones, el pasado viernes 11 y el próximo 18 de mayo, en el Museo “Rómulo Gallegos” de la Fundación Celarg, a partir de las 10:00 a.m., con entrada libre.

 

Contreras refiere el concepto de estructura de sentimientos que formulara Karl Marx en el XVIII Brumario de Luis Bonaparte, según el cual: “Sobre las diversas formas de propiedad y sobre las condiciones sociales de existencia se levanta toda una superestructura de sentimientos, ilusiones, modos de pensar y concepciones de vida diversos y plasmados de un modo peculiar. La clase entera los crea y los forma derivándolos de sus bases materiales y de las relaciones sociales correspondientes”.

 

En el seminario, el investigador expone que la relación entre escritura y pesimismo cultural es uno de los temas que se analizan a propósito de los autores considerados. Estos son: Francisco Herrera Luque, Carlos Rangel, Mario Briceño Iragorry, Enrique Bernardo Núñez, José Ignacio Cabrujas, José Balza y José Manuel Briceño Guerrero, quienes forman parte de la aproximación a la crítica de la ontología política de la tradición literaria en Venezuela.

 

Al respecto, considera que “recuperar la idea de la tradición responde a la necesidad de construir una tradición de sentimiento”. En esta perspectiva, se emprende el análisis de los textos “Pensar a Venezuela”, de José Balza; el discurso “La historia de Venezuela”, de Enrique Bernardo Núñez, pronunciado en 1948 al ser incorporado como individuo de número a la Academia de la Historia; “El laberinto de los tres minotauros”, de José Manuel Briceño Guerrero; “Del buen salvaje al buen revolucionario”, de Carlos Rangel; “Los viajeros de indias”, de Fernando Herrera Luque.

 

En estas fuentes, explora las referencias al proceso de conquista y colonización, la independencia, pero también procura considerar la historia de 500 años y la preconquista; la herencia indígena y colonial; factores como la violencia en la sociedad venezolana; las tensiones entre literatura y política; la producción cultural en sus diversas dimensiones (la música, pintura…). Por supuesto, toda esta reflexión enfoca y procura explicar las raíces del modo del ser venezolano.

 

El procesamiento considera los aportes de la obra de Alberto Rodríguez Carucci sobre la diversidad cultural en Venezuela y otros autores.

 

En el seminario se interroga sobre los efectos, la clausura y las constricciones que organizan la producción de un campo cultural centrándose en el canon interpretativo que configura la tradición literaria en Venezuela.

 

La idea de una estructura de sentimientos que funda las objetivaciones que soportan el discurso literario en tanto logra imponer las normas de su propia percepción se convierte en el ámbito de la indagación crítico-reflexiva. La formalización axiológica que construye una distancia entre el profano y el experto, entre el adentro y el afuera del texto reserva en la misma medida que limita, define y prescribe a los lectores que por anticipación pueden leerlo en su intención estrictamente literaria.

 

En la sesión del viernes 18 de mayo, Miguel Ángel Contreras, se propone compartir los avances del estudio en desarrollo y presentar conjuntos de citas de los autores analizados.

 

T y F: Prensa Celarg