La tierra de nadie, memorias de un genocidio en el Museo de Arte Contemporáneo

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Prensa MPPC (12/07/2017) La tierra de nadie: Memorias de un genocidio, se titula la exposición de la fotógrafa Teresa Carreño Noguera, que inaugurará en la sala ocho del Museo de Arte Contemporáneo este viernes 14 de julio, a las 11:00 am.  

La muestra consta de dos series fotográficas en blanco y negro, de mediano y pequeño formato, de imágenes que registran el dolor y horror vivido durante los conflictos bélicos ocurridos en Boznia-Herzegovina y en Kosovo, durante la guerra fraticida ocurrida en esas naciones que pertenecieron a la antigua Yugoslavia.   

En la sala estarán dispuestos dos videos, en uno el público apreciará fotos de estos trágicos acontecimientos y en el audiovisual Otros muros verá un montaje con imágenes hechas por otros fotógrafos.

“El objetivo de la exposición es invitar al espectador a no darle la espalda a la historia que como bien sabemos conoce de guerra” argumenta Carreño mientras refiere numerosos conflictos armados que han desolado a la humanidad. 

Asegura que la idea es que el público se acerque al tema bélico para alejarse de la guerra porque es un escenario que se debe evitar. Opina que un comunicador no puede dar la espalda ni a la injusticia social ni a la historia.   

Carreño es una de las artistas seleccionadas en los proyectos expositivos que concursaron para la grilla expositiva de los espacios de la Fundación Museos Nacionales. Iniciativa de esta institución del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, que según la fotógrafa y corresponsal de guerra es innovadora e incluyente. 

Agradece muy especialmente al curador Mariano Figura, quien: “tuvo fe y convicción desde un principio con este proyecto, algo que me llevó nuevamente a abrir el archivo fotográfico”.

Por su parte Figuera invita a conocer esta exposición donde el público podrá apreciar la cotidianidad de esas personas flageladas por la guerra en medio de su cotidianidad, niños intentando ir a clases a pesar de todo el entorno en ruinas; adultos trabajando la tierra o personas en ese tránsito para irse a otro lugar escapando del horror.

La exposición de Carreño, fotógrafa de una dilatada trayectoria durante tres décadas, resulta para Figuera su ópera prima en la curaduría: “Propongo con esta muestra hacer una exploración de la fotografía como un documento histórico que sirve para revisar de manera etnográfica realidades, situaciones... y cómo éstas se evidencian a partir de la mirada subjetiva del fotógrafo, en este caso de la fotógrafa Teresa Carreño”.  

Agregar el curador que: “Estas dos series fotográficas son muy valiosas porque son una manera de comunicar, de hacer traducible un suceso tan terrible que implica tener conciencia de los abismos de la guerra: la muerte, el dolor, la pérdida, la destrucción, el derrumbamiento de nuestras propias identidades” y concluye: “en mi opinión lo que queda de la guerra es poder tomar conciencia de que no sirve para nada. Y si debe quedarse en la memoria debe ser precisamente como las memorias de un genocidio”. FIN Teresa Quilez